ROBIN PAU

Pintura narrativa

Mi posición ante la pintura de hoy

Siempre que pinto siento una especie de nostalgia. Me gusta que en mi pintura se sienta eso. Establecer una relación sentimental entre el cuadro y el espectador creo que es algo importante. Hoy la gente consume muchas imágenes, y por lo tanto sabe leerlas muy rápido, generalmente nadie se detiene más de 5 minutos frente a algo estático, el cine y los anuncios nos han acostumbrado a eso, y la pintura es estática. Creo que ese es el reto. Por eso busco que lo representado se pueda contemplar, luego leer; o sea: primero debe sentirse y luego entenderse.

A veces siento muchas ganas de pintar los lugares que veo cuando viajo en automóvil o en tren, pero es imposible. Solamente queda el recuerdo. Construyo entonces nuevas escenas basadas en espacios que ni siquiera logro recordar bien. Es cierto que podría fotografiarlos durante el trayecto, pero luego estaría reproduciendo imágenes existentes y creo necesario construirlas nuevas, porque de eso trata la pintura, de cómo se construyen las imágenes. Aunque estas construcciones sean filtraciones del mundo exterior, me siento como un punto de organización que da a esos elementos un nuevo orden.

El resultado es una visualidad que evade la velocidad cotidiana, que se refugia quizá en una vida que nada tiene que ver con la de nuestros días, sin embargo los métodos de concepción de estas escenas creo que no son para nada evasivos, tienen mucho que ver con el estudio del cine. Cómo la pintura debe aprender de este medio cuando se ha convertido ya en un arte sólido, con más de un siglo de existencia. Cómo volver a interpretar lo que este asumió de la pintura en un principio y luego hizo de él. En una película es donde con más frecuencia hallamos una narración con imágenes, si queremos narrar con pintura y simplemente realizamos una secuencia, no hacemos nada, es lo mismo que se hizo durante la edad media, es a lo que el cine le añadió el movimiento y hace generalmente hoy. Para entender la pintura no siempre es necesario tener un orden lógico, ni discurrir en el tiempo. En una secuencia cinematográfica puedes ver solo una escena a la vez, en una exposición puedes mirar más de un cuadro al mismo tiempo. Creo que ahí está la clave: la narración pictórica debe ser atemporal.

La disposición de los cuadros a la hora del montaje es muy importante. Es un punto relevante para la pintura de hoy, y para lograr establecer las relaciones de escenas que me interesan. No se trata de violentar el espacio. La buena pintura (en el término tradicional) siempre será bidimensional. Cuando hablo de la disposición de los cuadros me refiero a los factores que influyen en el estado emocional y comprensivo del espectador. Por ejemplo, creo que a veces cuadros que dependen uno del otro podrían estar montados lejos, de manera que no sean visibles a la misma vez, y al descubrirlos, el espectador puede hacer un link desde el recuerdo. En ocasiones hay otros que deberían estar enfrente, o siguiendo algún orden que establezca supuestas historias, sujetas a diferentes lógicas, o en las que sencillamente todo ocurra al mismo tiempo. Cuando hablo de estas construcciones me interesa que se trate de lo más sencillo, al menos yo lo veo así, no como un estudio filosófico, ni psicológico, sino como la capacidad que tiene la pintura de lograrlo.

Definitivamente mis escenas son idílicas, pero están basadas en un estudio visual de la realidad. Hay colores y atmósferas que son específicos de determinadas horas del día, de determinados efectos visuales que ocurren constantemente, solo que duran poco. En muchas ocasiones he viajado fuera de la ciudad luego de que el sol se ha puesto y antes de que anochezca por completo, la iluminación y la atmósfera de ese momento son muy particulares, creo que muchos de mis cuadros están ubicados en ese horario. El estudio de la luz era para Turner, y para los impresionistas la finalidad de la pintura, tal vez fue Monet el único que se alejó un poco de esta premisa, cuando dijo que el motivo era secundario, y que lo que importaba era lo existente entre el motivo y él. Creo que para mí esas atmósferas son también secundarias, pero no dejan de ser importante. Al final cualquier estudio pictórico de la realidad es arbitrario y subjetivo, por lo que se demuestra que la realidad de la pintura es existente sólo en ella misma.

Pienso que el artista debe hacer de su pintura un estudio visual. Pues todo lo representado en ella son de por sí manchas que dan la idea de algo. Si nos remontamos atrás, Leonardo da Vinci decía que la pintura era un cosa mental, realmente no ha cambiado mucho hasta hoy en ese sentido, incluso hasta algunos cuadros abstractos pueden considerarse construcciones mentales. Entonces tal vez es de por sí la pintura un arte conceptual. Cuando esta adquiere la cualidad de objeto deja de ser más importante lo que está representado (o la idea) y pasa a ser un conjunto de elementos que trascienden la acción de pintar y trasladan la fuerza a otros lenguajes. En mi caso, lo importante radica en el mundo platónico de la imagen y no de los objetos necesarios para llegar a ella. Cuando se está apuntando a una problemática intelectual, se está en función de ella y por ende se aparta de lo natural e intrínseco del medio, las problemáticas intelectuales deben ponerse en función de la pintura. Hay que saber digerir el entorno y no ir corriendo a plasmarlo de las más disímiles maneras por ingeniosas que sean.

En cuanto al arte, confío mucho en la intuición como modo de llegar al conocimiento. El resultado, ¨verídico¨ o ¨falso¨, es al final un conocimiento. Además, la pintura no tiene manera de ser verídica o falsa, simplemente es una realidad propia independiente de la nuestra.

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