LIANET MARTÍNEZ

Un fluir de provocaciones

Por Maikel José Rodríguez Calviño

Gafas monumentales ensambladas con objet trouvés; inquietantes rostros femeninos, vertidos al lienzo, de fuerte sabor picassiano o surrealista. Una cama esponjosa que semeja un lecho de piedras; un enorme biberón erizado de púas. Cuerpos erotizantes ejecutados con pigmentos, trozos de nylon y polvo cerámico; un billete de veinte pesos presidido por la efigie de un mártir anónimo, vacuo, inamovible. Tótems, maquetas, un nido imposible, sartas de piedra bruta, esferas monocromas que remiten a la fecundidad intelectiva, a la gestación de la idea… La obra de Lianet Martínez Pino (Cienfuegos, 1993) destaca por una marcada versatilidad y un afán provocativo que ubican cómodamente a esta joven artista en la amplia relación de núbiles creadores enfrascados en modificar el rostro del arte cubano más actual.

Egresada de la Academia de Artes Plásticas de San Alejandro en el 2012, Lianet ha concebido, con apenas veinticinco años, tres muestras personales e integrado varias muestras colectivas organizadas dentro y fuera de Cuba, al tiempo que cursa sus estudios en la Facultad de Artes Visuales de la Universidad de las Artes (ISA).

Durante conversaciones previas a la escritura de estas palabras, Lianet se definió a sí misma como una provocadora nata que suele y prefiere fluctuar entre diversos procedimientos y manifestaciones. Por consiguiente, no supedita la idea a una técnica específica; antes bien, subordina las herramientas al concepto, casi siempre mediante una promiscuidad fáctica que puede ser constatada en el amplio número de dibujos, acrílicos sobre lienzo, pinturas matéricas, collages, assemblages, performances y fotografías producidos hasta hoy. Sin embargo, es en el campo de lo escultórico-instalativo donde ella ha concebido sus propuestas más interesantes. De todas, llaman poderosamente mi atención dos, aparentemente antagónicas, que abordan temáticas vinculadas con la identidad cubana y el discurso de género.

En primer lugar encontramos Persisto (2013), pieza que nos muestra a la artista envuelta en una horca que se alarga y rodea su cuerpo a manera de crisálida. Aquí, el instrumento de reprimenda y muerte encorseta y coarta pero, al mismo tiempo, es transformada en nueva piel que garantiza la metamorfosis. Heredera de un ejercicio de auto-representación fotográfica que introdujeron/desarrollaron en el arte cubano de los ochenta/noventa aristas tan reconocidas como Marta María Pérez Bravo y Cirenaica Moreira (y que actualmente continúan otras más jóvenes, entre ellas Aimée García, Lidzie Alvissa, Lisandra López Sotuyo y Yanahara Mauri), Lianet somete a escrutinio las formas en que la cultura occidental, patriarcal y androcentrista, concibe y trata a las mujeres. Violencia física y simbólica, visualización de lo femenino como objeto de deseo para la mirada masculina y auto-represiones inculcadas por la praxis cotidiana están presentes en esta obra que nos propone la vivisección y desmontaje de arquetipos sexistas y discriminatorios operantes en gran parte de las sociedades actuales.

Por su parte, en Al filo de… (2015), Lianet, escultora atrevida y monumental, se acerca a lo histórico/epopéyico mediante un gigantesco machete, símbolo indiscutible de lucha e identidad para la nación cubana. Histórica y culturalmente asociado al mambí o al Embelobobo (atributo particular de Oggún, oricha del monte, la guerra, los metales y la fragua), esta herramienta de trabajo, devenida arma blanca, es manipulada y resemantizada por la artista, quien transformó la acerada y peligrosa hoja en un ventanal de aluminio, elemento muy utilizado en la arquitectura doméstica cubana.

El visionaje de la realidad a través del pasado histórico y de la tradición, o la apertura de nuevos puntos de mira a la renovación y la inventiva, cuentan entre las propuestas de esta pieza interactiva, ensamblada al filo de la vida o de la muerte, de la existencia misma del cubano actual, definida muchas veces por una cotidiana precariedad que nos hace improvisar y reciclar objetos y procedimientos en aras de la supervivencia diaria.

Lianet Martínez es una versátil creadora cuya carrera debemos seguir muy de cerca. Osada, inquisitiva, polifacética y pluritécnica: sus manos no paran de trabajar, investigar y proponer zonas intelectivas o sugerentes obras cargadas de belleza y significados. Si bien actualmente se debate entre varias aguas, al tiempo irá perfilando una poética centrada en las manifestaciones que mejor domina. Es muy probable que a su afán creativo, a su impulso por dejar huellas, debamos agradecer en el futuro más de una pieza memorable. Por el momento, que continúe explorando, provocando, seduciéndonos, tal y como lo ha hecho hasta hoy.

Ver más obras de la artista