LANCELOT ALONSO

La belleza

Por Lancelot Alonso

“La belleza del cuerpo es un sublime don que de toda infamia arranca el perdón.”

Charles Baudelere

La sensibilidad, virtud de los vivos, es el medio que nuestros sentidos encuentran para percibir y luego valorar estímulos externos e internos. Sensaciones que van desde las más grotescas hasta las más sublimes. Cuando se trata de sentir, no escatimamos. Nuestro cuerpo es capaz de absorber y apreciar la mayor parte del espectro de lo sensorial. Nuestra mente, por otro lado, suele filtrar y censurar, dejando pasar solo aquellas sensaciones que parecen correctas e inofensivas; ya sea por instinto de auto preservación o simplemente como consecuencia de preceptos moralistas impuesto por la sociedad. En el extenso campo del sentir existen cuantiosos estados sensoriales que van desde la pasión a la quietud. Con esta amplia gama coexiste una de las mayores virtudes inherente en nuestro universo: La belleza.

La belleza como concepto tiende a la subjetividad, mi intención es disminuir, lo más posible, el porciento subjetivo para lograr una imagen bella universal. En el plano físico, puede ser medida a través de la simetría, las proporciones armónicas y una mixtura de color que transfiera sensibilidad. Por otro lado, cuando se trata el plano psíquico es más complicado lograr una concepción de lo bello que identifique al sujeto universal. Depende del contexto social, del desarrollo intelectual, del género y otras cuestiones socioculturales. Son muchos los preceptos que interfieren en la concepción psíquica de lo bello. Se necesita un punto en común, en este caso la sexualidad. Todos somos seres sexuados y siempre estamos emitiendo o recibiendo sensaciones erógenas.

La obra presenta un protagonista de figuración y tratamiento expresionista, que refleja las virtudes físicas femeninas y el deseo sexual insaciable masculino. Consiste en una pieza bidimensional de gran formato donde la intensidad cromática y el tratamiento pictórico son los encargados de transmitir emociones y sensaciones erógenas partiendo de la belleza. La dualidad entre dicha cualidad y lo sensual encuentra la correspondencia perfecta en el plano formal a través de los recursos de la pintura.

El objetivo de esta pieza es despertar una sensación de belleza en el espectador, sin importar tendencia o filiación sexual, gustos u oposiciones moralistas.

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