ELVIS CÉLLEZ

En su lugar, descansen, o cómo coger un diez

Por Amalina Bomnin

Elvis Céllez es un provocador. Se las pasa poniéndonos a prueba. Así ha sido desde sus inicios cuando hablaba sobre la situación de las Minas de Matahambre, en especial, al referirse a la vida y circunstancias de los mineros; aunque unido a ello enfocó la migración, la pérdida de identidad del individuo contemporáneo, las cuestiones de género, asuntos todos que estuvieron matizados por un sarcástico sentido crítico. ¿Cuánta gente no quedó boquiabierta ante su escena de masturbación hace algunos años? Otras sensaciones encontradas se desataron con su versión de un travesti de fin de siglo; asimismo causaron impacto aquellas donde aparecía autorretratado en actitudes de autoagresión. Con su propuesta ha reivindicado la pintura gracias a un astuto balance de figuras y tendencias artísticas que al mixturarse nos causan inquietud. Recorre la vanguardia artística cubana, la neovanguardia, la neofiguración, el informalismo, el neoconceptualismo, y va descubriendo en las formas malas las claves para hacernos cómplices de su irreverencia. No es Elvis alguien que mira por encima del hombro, o quien está de regreso de todo, ni siquiera un posible manipulador que propone una tesis y vive otra, él es por sobre todas las cosas uno más que necesita reírse de sus propias angustias.

¿Qué pretende ahora con su Toque de queda? ¿En realidad aspira a que quedemos inertes como es usual cuando se establece este estado de cosas? o ¿es que inserta con su enunciado una reflexión para que nos cuestionemos el por qué de la inercia de las sociedades actuales? Situaciones cotidianas como cortarse el cabello, buscar el sustento diario, recolocar las torres de electricidad derribadas por lo ciclones, se convierten en manos de Elvis en un sinfín de capas de sentido. Elvis no tiene paz con nadie, ni siquiera consigo mismo. Es la irreverencia personificada, sin entrar aún en un análisis formal que apunta a la desvirtuación de ciertos presupuestos artísticos del pasado siglo. Los ecos del realismo socialista llegaron hasta Cuba e hicieron sus mellas y al autor le sirven de pretexto para revocar estos excesos y convertirlos en gancho dentro de sus telas. ¿Cómo si no podremos desentrañar una escena con tantos niveles de lectura y sensoriedad como es el caso de la captura de la claria? Muchas veces el mundo occidental palabrea demasiado pero actúa débilmente. De ahí que tome como rehén a este animal para comentar sobre los equívocos en el orden ecológico.

La sirena que pretende establecer el artista sin consentimiento de nadie; ¿responderá a la anarquía? Estas y muchas otras interrogantes vienen a la mente cuando se analiza a fondo la propuesta. En Soluciones muy profundas por ejemplo, la reflexión anida en la trágica secuela de los ciclones Ike y Gustav en suelo cubano. La posible epicidad del trabajo de los linieros se desmorona a través de esta obra. Desde el retruécano establecido a partir de titulares de noticias reales divulgadas en nuestros medios, hasta las veladuras logradas en la pieza, todos los recursos están en función de establecer una versión desalmidonada de un asunto de vida o muerte. Y no es que Céllez apunte superficialmente al tema, es que con Problemas en ascenso o descenso ningún artista puede hacer mucho más que reírse de sus tribulaciones. Esta obra particularmente, me recuerda los rejuegos de un Francis Alÿs, quien nos tiene acostumbrados a tocar, entre otras cuestiones, tópicos relativos a la identidad del individuo contemporáneo, mediante el uso reiterativo de versiones de un mismo asunto. En ella somos cómplices una vez más de la ironía de Elvis.

Según el Diccionario Manual de la Lengua Española Vox, toque de queda son horas de la tarde o la noche en que a la población civil le queda prohibida la libre circulación por las calles y debe guarecerse en sus casas. En Cuba no está establecida esta emergencia, entonces, ¿qué pretende el autor con su llamado de atención? ¿Hablar sobre los problemas raciales, las diferencias de clases o status, las dificultades con la alimentación del cubano medio, o los desórdenes sociales? Quizá intenta hacer un alto en el camino para hacernos reflexionar si realmente “Somos o no somos”.

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