Calé Suárez

Alegoría de la naturaleza humana

Por Hortensia Montero

Con un singular modus operandi en su itinerario estético, Calé Suárez propone sus reflexiones acerca del hombre contemporáneo mediante un lenguaje realista, impactante y seductor. Su concepción asume la relación entre el ser humano y los conflictos sociales, políticos y existenciales, que aquejan a la humanidad. Concibe su operatoria con un pensamiento reflexivo, que le permite asumir una exploración del entorno social a partir de su dimensión filosófica y su espiritualidad. Se pueden apreciar alusiones a la obra de Andy Warholl y el pop a través de sus populares latas de tomate Campbell’s, como guiños que en cierto modo funcionan como trasfondo de una obra que también habla de iconos como la Estatua de la libertad, lo contemporáneo, las marcas y el consumismo, como se hace evidente en la obra El sueño de la libertad produce monstruos.

Asume las relaciones del individuo y su entorno mediante un discurso signado por el hedonismo del acto creativo, mediante un lenguaje figurativo, pleno de sugerencias visuales. Propone sus presupuestos estéticos a partir de criterios y sentimientos en torno a sus vivencias, recreando diversas situaciones comunes. Su propuesta posee una base antropológica, apoyada en símbolos, que complementan asuntos de la vida cotidiana, estructurados a partir de actitudes asumidas individualmente. 

Calé, en sus obras emplea la forma de un tenedor de metal para representar un ave, que simboliza al ser humano. Con esta analogía, trasmite sus consideraciones acerca de la identidad y la felicidad mediante un basamento teórico que equipara las actitudes humanas con las del ave. 

El artista, se vale de la pintura figurativa para narrar historias que nacen de sus vivencias y provocar una reflexión en torno a diferentes actitudes, puestas en práctica por el sujeto contemporáneo en su devenir existencial. Dichas posturas dialogan en el espacio pictórico con temas universales; explora así la relación entre los seres humanos y su entorno. 

Lo novedoso de esta estrategia radica en la importancia que le otorga a lo alegórico en su imaginario, resuelto con una técnica impecable, donde los pájaros metalizados, hambrientos, constituyen un fuerte vínculo que ratifica la relación tripartita entre: aves, sujetos y humanidad. Con esta solución, basada en el cambio de roles, conmueve al público, ya que detrás de esa máscara anida una mutación, en la cual se avista la necesidad de la felicidad que constituye un legítimo deseo del ser humano. Esta apreciación idílica de la realidad social constituye una estrategia conceptual inédita, una verdadera marca autoral que distingue a su poética en el panorama plástico del arte cubano que hoy se desarrolla desde la diáspora. 

Sus sentimientos, ideas y preocupaciones de origen metafísico aportan una contribución a la visualidad, ya que exhorta a los espectadores a participar como elemento activo de la sociedad. Esta sentencia corrobora que los seres humanos no siempre somos lo que proyectamos, pero en no pocas ocasiones elegimos como en sus seres alados, en ser Survivors

Su hipótesis acerca de la naturaleza del individuo propone que esa “armadura” que aparentamos, se esfuma cuando el ser humano descubre el amor, sentimiento que le permite sustraerse de su apego al ego y a la preeminencia de lo objetual, para reconsiderar el verdadero valor del consumismo, que atiborra las mentes, los gustos y los sentidos. Detrás de todo ello, emerge la mutación necesaria, en la cual la felicidad prevalece y le permite al individuo comprender la importancia de asumir la aspiración vital sin ataduras materiales, aunque no siempre  el sentimiento consiga vencer en todos los casos. Este proceso intelectivo, expresa la hondura de su dimensión filosófica mediante coordenadas conceptuales que avalan su enunciado artístico, basado en el hecho de que a los seres humanos le seduce lo desconocido.

Como bien refiere el propio Calé Suárez en su statement: “El pájaro solitario o en grupo, que aparece en mis composiciones, alude al comportamiento del individuo con respecto a la realidad que le rodea. Trato de evidenciar en mi obra el vínculo entre el comportamiento autónomo, individual, con respecto al del grupo, referido a las masas. Lo esencial está dentro”. 

La dimensión narrativa de la obra de Calé deviene expresión lúdica y categórica de sus preocupaciones existenciales, basadas en el compromiso y la esperanza, asumidas desde una auténtica fantasía visual de las interrelaciones de la vida cotidiana. Lo relevante de su capacidad creativa estriba, en que nos conmina a considerar la importancia de que siempre vale la pena dar la batalla por lo humano, lo sensible y lo bello, sin hacer concesiones. Ese es su desafío.

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