Abel López

Sobre acumulaciones, homo aestheticus y millenials

Por Isdanny Morales Sosa

La acumulación parece ser un síntoma que se agudiza en nuestra época. Acumulamos información, objetos y experiencias en espacios físicos, pero también virtuales. Nuestros cuerpos y existencias se construyen a partir de todo lo que acumulamos. Los objetos devienen extensión de los cuerpos, al punto en el que, metafóricamente, quedan fundidos. El objeto se humaniza y el hombre se objetualiza. El arte contemporáneo ha poetizado sobre este asunto desde diferentes aristas, así movimientos como el dadaísmo, el pop o el nuevo realismo de Schwitters, Warhol, Arman o Christo.

Un acercamiento puntual a la serie Layers de Abel López pudiera hacernos pensar que su tema central es el retrato o la potenciación del collage como técnica artística. No obstante, el eje de estas piezas no es exactamente ni la generación de retratos individualizados, ni la mera recreación formal en el collage. Mediante estas obras, detectamos, en efecto, la construcción de un retrato, pero más que genérico, colectivo a partir de la reiteración de una figura tipo, del aura de una generación que en los últimos años se ha dado en llamar millenial y que se materializa mediante elementos icónicos como la estética vintage, la apropiación de rasgos de la visualidad anime, la obsesión por las tecnologías, la utilización de colores estridentes y, sobre todo, la sobrestetización de los cuerpos hasta generar un horror vacui posmoderno. La figuración de este artista recrea seres impersonales, que más que individuos simulan androides o en todo caso máquinas humanoides, lo cual también se encuentra en sintonía con el aura millenial, una generación que se emparenta también con aquella que, desde hace algunas décadas, el pensamiento teórico considerara carente de asideros trascendentales que guíen sus existencias.

Los rostros se articulan desde los códigos expresivos del lenguaje pop y a partir de la técnica del collage, en específico mediante la acumulación, conjunción y puesta en diálogo de diversos objetos y materiales, mayormente de filiación tecnológica: videocasetes, discos compactos, controles remotos, recortes de anuncios publicitarios, cartulinas, telas, etiquetas, botones, juguetes, entre otros. La acumulación es, por tanto, un concepto sobre el cual pudieran discursar también estas piezas: cómo esta generación millenial se apropia de objetos de diversa índole y cómo la acción de acumular sea, quizás, un poco el telos que oriente y escriba la vida de muchos sujetos en el mundo contemporáneo. Así aparece la objetualización de la existencia y la humanización de lo inanimado; según sus obras, además, el gusto por lo vacuo, lo tangencial y perecedero, rasgos que configuran una “sensibilidad posmoderna” y a lo cual contribuye también la utilización de la pintura de aerosol o spray que imprime a las piezas una superficie plástica, artificial y brillosa.

En Layers, Abel López realiza un ensayo visual y en clave poética de la sobrestetización que experimenta el mundo contemporáneo, sobre todo de cara a los países más desarrollados. Los rostros de estos jóvenes, así como los zapatos de su serie All Star, constituyen una metonimia de la sociedad actual, donde todo es susceptible de ser estetizado y luego comercializado: la ciencia, los artículos de uso cotidiano, el cuerpo, la violencia… Como comentara, Wolfang Welsch: “Los individuos se están enfrascando en un diseño abarcador del cuerpo, el alma y el comportamiento. El homo aestheticus se ha convertido en el nuevo modelo que se imita”.1 Un homo aestheticus que además se espectaculariza y exhibe mediante la cultura del selfie, recurso visual que explota el artista en sus piezas, convirtiendo la experiencia privada en pública. El hombre se autoconstruye mediante la acumulación de capas y se presenta en el espacio público como parte de esa gran red de circulación de imágenes y objetos potencialmente comercializables. En definitivas, la obra de este joven artista recrea cuidadosamente uno de los imaginarios más recurrentes de nuestra época: el de la espectacularización, la estetización y el consumo. 

1 Wolfang Welsch. Actualidad de la estética, estética de la actualidad. Colección Criterios, La Habana, 2011, p. 14.

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